Florece el dólar blue: crece la presencia de “arbolitos financieros” en la city porteña

Es imposible caminar más de una cuadra por la calle Florida o Lavalle sin escuchar el repiqueteo de la frase “¡cambio, dólar, pago más!” con más o menos disimulo. Las peatonales, en especial aquellas donde hay más tránsito de turistas, se han convertido en el principal mercado callejero de dólar informal o blue ante el endurecimiento de las restricciones de la Administración Federal de Ingresos Públicos (AFIP).

El viernes pasado y este lunes LA NACION realizó un relevamiento en el microcentro porteño: en total encontró un total de 56 cambistas , más conocidos como “arbolitos financieros”, que compran y venden dólares blue. Las mayor concentración se advierte sobre la calle Florida al 100 y en la intersección con Lavalle, donde se concentra el 40% del total de los vendedores.

A estos hay que sumarle las “cuevas”, oficinas que venden ilegalmente divisas, por lo general ubicadas en subsuelos o al final de las galerías comerciales de estas zonas. La mayoría está disfrazada de joyerías o tiendas de numismática.

Ubicación de cada uno de los “arbolitos financieros” en la city porteña, tras el relevamiento

La presencia de estos vendedores se hizo más evidente desde el jueves pasado, cuando el sistema de autorizaciones de la AFIP comenzó a rechazar la mayoría de las operaciones que se solicitaban en casas de cambio oficiales y bancos. La semana pasada este medio había informado que a raíz del cepo cambiario el volumen de billetes operados en la city había caído 70% en siete días.

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La visita a la casa de Neruda en Valparaíso

Neruda en La Sebastiana, su casa de Valparaíso

I. EL VESTÍBULO DE LA VISITA
A eso de los diez u once años encontré en la biblioteca de mi padre tres libros rojos, anchos, con letras doradas; un poco deteriorado por los años y dos o tres mudanzas previas. El paso del tiempo se veía con claridad en los tonos rojizos desgastados del lomo y, al abrirlo, en las páginas amarillentas con borde amarronado. De dieron curiosidad y los secuestré para llevarlos a mi habitación.

Resultó ser la obra completa del chileno Pablo Neruda. Miré los libros con detenimiento hasta encontrar el índice al final del tercer volumen, me llamó la atención el título Canto General y de improviso empecé a leer ese libro. Me impactó la belleza del relato (todavía no llegaba a decodificar el tenor político de los versos) y continué zigzagueando la historia en ese largo poema que repasa la febril historia latinoamericana.

Al cabo de unos días, cuando lo terminé, conté en la mesa familiar –con algo de pudor- que estaba leyendo “esos libros rojos y anchos”. Mi padre se apresuró a recomendarme Veinte poemas de amor y una canción desesperada, y tomé el consejo. Al cabo de unos días, y con algo más de velocidad, seguí con ese título, luego con las odas y después, todo el resto. En especial cuando leí la “Oda a la cebolla” empecé a creer que Neruda tenía una imaginación fervorosa. A esa edad no lo racionalicé tanto, mitad lo intuí y mitad lo incorporé.

Un tiempo después repasé Canto General. Ya sin recordar las fechas, recuerdo que volví a ese libro cuando en la televisión vi un documental del derrocamiento del presidente Salvador Allende bajo las bombas -más asesinas que cobardes- del genocida de Augusto Pinochet (feroz dictador cipayo de Chile por 17 años).

Por último, volví a consultarlo, hace ocho o nueve años, cuando leí Paula, de Isabel Allende; la carta a una hija agonizante que rememora los años tempestuosos de Chile.

Escritorio de Pablo Neruda en La Sebastiana

II. LA ENTRADA A LA CASA
El domingo por la tarde, a eso de las 2 pm, finalmente conocí La Sebastiana, la casa de Pablo Neruda en Valparaíso, una de las tres en suelo chileno donde pasó su vida. Son cinco pisos marcados de punta a punta por la impronta colorida, algo psicodélica, original y temperamental del poeta. Una propiedad enclavada en el cerro y con una vista privilegiada del puerto.

Cada espacio de la casa está pintado de un color diferente, mantiene una decoración que el propio Neruda realizó junto con antigüedades que compraba en remates y donde cada espacio recibía una nómina particular. La casa fue construida por un arquitecto español, luego quedó abandonada hasta que el poeta finalmente la adquirió y remodeló por completo. Originalmente había un helipuerto que fue mantenido, al cual bautizó como “Plataforma para posibles viajes estelares”.

Allí vivió junto a su esposa y, casi a diario invitaba a sus amigos a almorzar o cenar. Eso sí, mantenía ciertas costumbres inclaudicables que podían interpretarse como malos modales: su siesta de dos o tres horas era sagrada, aunque halla invitados en la casa, igual la tomaba en su dormitorio.

El espacio más impactante, claro está, es el estudio ubicado en el quinto piso. Allí Neruda pasaba dos o tres horas por día escribiendo con una pluma de tinta verde en un escritorio antiguo de madera. Allí creaba, daba vida a sus poesías, hacía bello a lo ordinario.

Más aún, y tras el prestigio mundial alcanzado tras recibir un Premio Nobel de Literatura, no tenía ínfulas de literato. Solía comparar su trabajo con el de un albañil, un hermoso oficio ligado a la creación, el trabajo y la magnificencia de levantar una mole desde la nada previa.

A espaldas de la mesa de escritura hay un mapa de América que geógrafos franceses confeccionaron en el siglo XVI. Alrededor todas las ventanas vidriadas, desde donde el poeta miraba con sus binoculares a toda la ciudad con alguna dosis de fetichismo.

Pablo Neruda y el presidente chileno Salvador Allende

III. LA SALIDA
Cuando terminé el recorrido para volver a la planta a baja, antes salir, me topé con un cuadro con una foto de 1971 en la que estaban Neruda y Allende, juntos, saludando a un grupo de personas. Tanto me emocionó encontrarla que no leí el epígrafe, instantáneamente me volví a acordar del documental y de esos libros anchos y rojos.

Esos tres volúmenes ya no están en mi biblioteca. A los veinte años, cuando me mudé a vivir solo a Buenos Aires, mi padre se ofreció a mudarme todos mis libros. A mi pequeño departamento de entonces llegaron todos, menos los de Neruda. Estimo que mis padre los guardó con nostalgia (no le pregunté nada, pero en caso de ser así, mejor que los conserve él).

En este viaje a Chile tuve la oportunidad de comprar de oferta la obra completa de Neruda, pero no quise. Ahora termino de escribir este posteo en un sillón de la puerta 14 del Aeropuerto de Santiago, mientras espero el vuelo a Buenos Aires. Cuando llegue a casa seguramente querré repasar Canto General, aunque ese cometido deberá esperar unos días, al menos, hasta el fin de semana.

Piñera, historia de un ascenso

Poco habla (también poco sabe) el periodismo argentino sobre la figura de Sebastián Piñera, el presidente de Chile. Es un tipo de hombre distinto al resto de la saga de políticos de derecha de Latinoamérica: siempre se mostró en contra de la dictadura militar de Augusto Pinochet y en su época de estudiante rechazó las ideas neoliberales de los Chicago Boys para convertirse en un universitario de posgrado próximo a los sectores más progresistas de Estados Unidos.

También, Piñera es portador de una inteligencia infrecuentemente alta para el mundo de los negocios y los políticos. No le gusta perder nunca, en nada. Está considerado el tercer hombre más rico de Chile, pero lleva un estilo de vida austero, si se lo compara con fortunas similares; obsesivo por el trabajo; usa la ropa hasta gastarlo e impone a sus colaboradores y ministros un estilo de trabajo agotador para alcanzar las metas.

Quizás uno de los adversarios de Sebastián bien lo describe como el Roberspierre de los negocios. Piñera logró confabular en su historia personal de negocios y política los atributos de este político francés, caso como un “revolucionario sumamente conservador”. Un político avasallante y dispuesto a pagar el costo de lograr sus objetivos.

Hace dos días compré la biografía Piñera, historia de un ascenso (Editorial Debate) de las periodistas Loreto Daza y Bernadita del Solar y ya estoy terminando de leerla. El libro, además de bien escrito, recopila información sobre todas las etapas de la vida del Presidente chileno y logra trazar un perfil equilibrado y detallado para entender la figura del Mandatario.

El libro puede conseguirse en cualquier librería chilena por 20,5 dólares o a través de Amazon. (Un libro muy recomendable como herramienta para cualquier periodista político o económico de Latinoamérica).

Apuntes para un viajero que llega a Santiago

Bandera de Chile, ubicada en frente de La Moneda

Más tarde podré hacer un posteo mucho más robusto, pero este vale como primera aproximación. Después de unos días de trabajo, finalmente pude ponerme a recorrer las calles de Santiago. Van algunos apuntes para viajeros primerizos.

Cómo moverse. La red de subterráneos (Metro) es muy extensa y llega casi a cualquier parte de la ciudad. Funciona de 8 de la mañana a 11 de la noche. Las estaciones son confortables y el servicio es rápido y sin demoras. Casi en todas hay agentes que orientan a los pasajeros y carabineros de custodia. El viaje cuesta 1,24 dólares. El sistema está bien complementado por una red alterna de colectivos.

El taxi es decididamente costoso. La bajada de bandera cuesta 2,69 dólares y por unas 25 cuadras llegaría a pagar el equivalente a 50 pesos argentinos.

Dónde alojarse. Hoteles y apartamentos amoblados, al igual que en Buenos Aires, los hay de todos los precios y comodidades. Quizás las mejor opción puede ser un alojamiento en los barrios Lastarria o Vitacura. Son las zonas más trendy, con muy bella edificación, calles confortables, seguros, buen entramado urbano, mucho verde, y una oferta gastronómica, tanto nocturna como diurna, muy conveniente.

Qué comer. Los precios son bastante similares a los de Buenos Aires: comer en un buen restaurant no es económico, pero la calidad y porciones hacen valer cada peso chileno invertido en un plato. Entre lo tradicional, se puede probar: chupe de locos, caldillo de congrio, variedad de peces marinos, ceviche, carbonada, costilla de cordero con puré de ajíes y, por qué no, un filet con cilantro.

Entre las bebidas: tradicional pisco y vino de los valles chilenos.

La palta (aguacate o avocado) merece un párrafo aparte; es un fruto que se sirve casi con cualquier comida. Una de mis presentaciones favoritas fue el sandwich italiano: carne, tomate, queso y abundante palta. Todo bien acompañado por un pan marraqueta (versión local del pan francés).

Qué visitar. La respuesta a la pregunta es muy personal. Utilice esta guía para elegir los puntos turísticos que más se adaptan a sus inquietudes.

Daniel Gatti (1957-2012)

Daniel Gatti

El periodista y político Daniel Gatti falleció este jueves a los 55 años en la ciudad de Río Gallegos, Santa Cruz. Gatti fue autor del libro El amor del feudo, la primera biografía crítica sobre Néstor Kirchner.

Elevamos una plegaria por el descanso de su alma.

Más información

Cobertura fallida: “vos no pasás”

No me sorprendió, pero quisiera compartirlo. Este lunes a las 19 horas nos fue imposible realizar la cobertura periodística de la presentación del libro Néstor por Todos (Ediciones Colihue), donde asistieron como expositores el secretario de Comercio, Guillermo Moreno, y el Jefe de Gabinete, Juan Manuel Abal Medina.

El acto se realizó en una de las salas más grandes de la Feria, al lado del pabellón amarillo. Me registré como periodista y acudí a la presentación al auditorio. Cuando quise ingresar, como es habitual, mostré la credencial de periodista y dije que venía a cubrir la presentación del libro.

Los dos jóvenes que custodiaban la puerta de ingreso se limitaron a decirme “no, vos no podés pasar”. Insistí y expliqué que venía periodista. Me volvieron a dar la negativa, ahora bajo el pretexto de que “la sala está llena, ya no puede ingresar nadie más”. Mala excusa. Detrás de mi llegaron cinco personas más, me pidieron permiso y pasaron.

Cuando se abrió la puerta pude ver que la sala estaba repleta, pero que efectivamente había espacio en los laterales para poder dar cobertura. Después de la discusión, el acto comenzó con las estrofas del himno nacional.

La distribución del IVA

El IVA es el único impuesto que existe que pagan todas las personas que viven en el suelo argentino. Es una alícuota de 21% que grava al consumo y representa la mayor fuente de recaudación de la AFIP.

Ahora bien, ¿a dónde van a parar los impuestos? Es decir, cuál es el destino de los fondos que recauda del Estado. Existe un conjunto de leyes, decretos y reglamentaciones que determina cómo se tiene que participar al Estado, organismos de seguridad social y provincias de la recaudación nacional.

Por ejemplo. Si va al supermercado a hacer su compra semanal y gasta $476,19 estará implícitamente generando $100 pesos en concepto de IVA. El comercio transferirá el dinero a la AFIP y, una vez allí, se distribuirá del siguiente modo:

El 31,96% de los fondos terminan en las arcas del Estado Nacional; el 24,35% se destina al financiamiento de la ANSES y el 43,69% entre todas las provincias y la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.

Este artículo es una pequeña derivación de un trabajo que comencé a realizar hace cuatro días sobre el destino de los impuestos. Tomé la planilla de recaudación 2011 de la AFIP y la legislación vigente sobre destino de tributos y contribuciones para determinar a dónde va, específicamente, cada peso que cobra el Estado en impuestos, aportes y contribuciones.

Hay dos términos importantes que aclarar. No es lo mismo asignación presupuestaria que distribución de impuestos. Para el primer caso, el Presupuesto Nacional es una ley que sanciona el Congreso que estipula los gastos de cada área del Estado nacional bajo ciertos presupuestos economómicos. Por otra parte, la distribución de impuestos nacionales es una operación que se efectúa automáticamente -de acuerdo a leyes- entre la Nación, provincias y algunos organismos específicamente con todo lo que se recauda.

Bases de datos de consulta
AFIP. Estadísticas tributarias
MECON. Destino de impuestos a marzo de 2012